Terminal Pescadores – Chorrillos
Octubre 30, 2009
























Un día como éstos, en Miraflores
Octubre 9, 2009










Samaca
Octubre 6, 2009
Samaca es un sueño y es realidad, es un poema y es prosa, es el paraíso y es el infierno, y lo es todo abundantemente.
Samaca es la creación del viento, el diseñador maestro de esta región del mundo, en colaboración, podría decirse, de mi amigo Alberto Benavides – poeta, profesor, filósofo y agricultor.
Hace 15 años Alberto compró este pedazo de tierra olvidada en el bajo valle del Río Ica (en la costa sur del Perú). Empezó de la nada, como en la tierra prometida, con la ayuda de un puñado de amigos locos. Su poder de convocación atrajo y sigue atrayendo toda la fauna de la escena alternativa peruana. Algunos vienen aquí siguiendo la “llamada de la naturaleza, o inspirados por el vasto y salvaje paisaje; otros vienen por pura conveniencia y se quedan e instalan por semanas y meses; otros caen por uno o dos días. Y hubo y hay también de los que no soportan el vacío del espacio y regresan corriendo a la estruendosa ciudad.
Año tras año Samaca ha ido creciendo caóticamente hasta convertirse en un floreciente fundo orgánico. Es difícil decir, dónde acaban las interferencias de Alberto y empieza el área silvestre y viceversa, pues él actúa impredeciblemente, como el río que fluye sólo unas cuantas semanas en los meses de verano (y de cuya humedad depende el resto del año cada planta y animal).
En Samaca, bajo ese sol potente, donde nada obstruye el viento, todo fluye de una cosa a otra, se entreteje y mezcla y condiciona entre sí. Aquí se hace más obvio que en ninguna otra parte que el mundo es diseño – el mundo se diseña a si mismo.
(haz clic en las fotos para aumentarlas de tamaño)
Nada es como antes
Octubre 1, 2009
El cambio climático se ha convertido en el tema número 1 en nuestros días en los que reinan el caos y la incertidumbre. No habrá ser humano que no pueda dar cuenta de ello. Pero nadie lo afronta y vive tan directamente como la “gente del campo” – los agricultores. Y más aún en las zonas áridas, como es el caso de los valles que cruzan la Pampa de Nasca (a 450 Km al sur de Lima), uno de los desiertos más secos del mundo, donde prácticamente no llueve nunca y la única agua disponible viene de pozos de entre 60 y 70 y más metros de profundidad, y de los ríos y huaycos que fluyen sólo una vez al año por unos días o semanas – dependiendo de las lluvias en los Andes donde nacen. Y a veces no fluyen por un año o varios años seguidos. Entonces no hay cosechas y no hay trabajo y no hay pastos para el ganado y no hay comida para la gente, la cual se ve forzada a buscar alternativas para sobrevivir. En Nasca, las alternativas parecieran reducirse a tres tristes tigres: hacer carbón, huaquear o ir a trabajar a las minas.
Como el precio del cobre está subiendo nuevamente, las plantas mineras informales se están proliferando en las partes altas de todos los valles, contaminando con sus relaves ríos y campos. Hacer carbón y huaquear son actividades llevadas a cabo desde la antigüedad, y es de sorprender que aún sobren árboles por talar y tumbas por saquear. Para hacer carbón nada más apropiado que la ultra dura madera del huarango (ver aquí y aquí), el milagroso árbol del desierto, del cual alguna vez hubo extensísimos bosques a lo largo de la costa sur. Hoy en día solo quedan relictos aislados y expuestos a plagas y desecación. El 99 % ha sido talado para la construcción y para ganar tierra agrícola, así como para la destilación del preciado pisco y – ante todo – para hacer carbón, el cual es masivamente consumido por los absurdos y popularisísimos restaurantes de pollo a la brasa en Ica y Lima. A ojos vistas avanza la desertificación. Las sequías se repiten con frecuencia cada vez más vertiginosa, a la medida que aún la poca gente que se sustentaba de sus bosquecillos de huarangos se ve forzada de venderlos a los carboneros. Y si, después de todo, viene el agua, viene con tanta cantidad y violencia que se desborda y arrasa todo lo que encuentra en el camino.
Es sabido que las plantas, entre sus incontables beneficios, regulan el clima. Donde hay árboles, hay humedad, hay insectos, hay aves, hay vida. Los árboles producen oxígeno y protegen del sol y del viento. Los árboles fijan y nutren la tierra. Se podría decir, donde hay árboles reina el erotismo. Hay que haber caminado por el desierto bajo el sol abrasante para saber lo que es sentarse a la fresca sombra de un huarango. Esto lo saben algunos (todavía), lo saben tan íntimamente que ni el hambre ni la desesperación son excusas para la infrenable y ciega codicia que parece haberse apoderado de la mayoría de los seres humanos, entregados a la guerra por explotar los últimos recursos del planeta.
Los testimonios a continuación son una selección y un resumen de las entrevistas que hicimos durante 3 días en Nasca – en Pajonal Bajo, en Trancas y Porona, por encargo de Kew – Royal Botanic Gardens en Londres y con el apoyo generoso de Olivia Watkin. Las entrevistas estuvieron a cargo de Consuelo Borda, jefa regional del proyecto de reforestación y restauración de hábitat Darwin Ica y las fotos van por cuenta de la coneja.


Rosmery Oré Arangoitia (Trancas – Nasca)
25 años
Natural de Trancas – Nasca
Criadora de cabras
“Anteriormente había más bosque, pero la gente hizo carbón. Todo era monte. No hacía mucho frío, ahora sí y hace mucho aire. Los árboles que he sembrado protegen mi casa de esteras. Mi esposo se sombrea un ratito en los tiempos de mucho calor.
Al ganado le hace mucho daño el sancocho (relave de las minas de cobre). ¡Si no hubiera plantas, cuánta contaminación hubiera!”


Amelia Evangelina Aparicio de Alfaro (Trancas – Nasca)
51 años
Natural de Nasca
Agricultora
“Antes arrendaba más terrenos para sembrar, aparte de mi chacra. No pude pagar mi préstamo con el banco y tuve un fracaso. Caí en depresión y me fui a Lima, donde el doctor me recomendó volver al campo donde estuviera tranquila. Vine de vuelta a mi chacra, construí mi chocita, sembré más huarangos. De su fruto lo hice hervir y saqué la algarrobina y lo utilicé para comer. Los árboles me dan alegría, me siento bien y vivo feliz. Me da pena matar un árbol, es como una persona.”


Rogelio Cruz Tello (Trancas – Nasca)
53 años
Natural de Apurimac
Pastor de ganado y arrendatario de chacras
“Antes fui inquilino en la Cooperativa de Trancas. Después del terremoto me dieron un terreno en la ladera del cerro. Una ONG me regaló 20 plantas de algarrobo del norte que sembré alrededor de mi chocita, pero a falta de agua sólo 2 sobrevivieron.
Hace 10 años había mucha agua y muy buenas cosechas. Ahora el agua en los pozos está disminuyendo y cuando no hay lluvia no hay vida y no hay trabajo por aquí. Mucha gente se va a trabajar a las minas o a la huaquería. Con la minería se contaminan las plantas que sembramos, ya no crecen como antes y hay que gastar duro para sembrar. Antes había una mina, ahora hay bastantes. El aumento del viento trae la contaminación.
Los agricultores estamos olvidados, no hay quien nos protege. También los chivos se comen las plantas del río. Cuando no había chivos, todo el río estaba verde y bonito.
Yo soy independiente y así vivo. Cuando me piden ayuda, yo apoyo a los socios de la cooperativa.”


Alejandro Jirón Peralta (Porona, Nasca)
42 años
Natural de Porona
Presidente de la Comunidad y Encargado de la limpieza de tuberías de agua
“Hasta 1986 se hacía un buen mantenimiento del río. Desde que entró la parcelación empieza a haber problemas. Antes todo era huertas. Se dijo que las huertas eran para el futuro de la comunidad. Pero no llenaban la piscina para el regadío de los frutales y se secaron. El agua es escasa, el pozo trabaja de 8 a 10 horas y se seca. Antes trabajaba las 24 horas del día y no paraba. De aquí a unos 5 o 10 años ya no tendremos agua, hay que buscar otro venero y empezar a trabajar para tener agua para beber en el futuro.
Se va a sembrar una hectárea de huarangos para mejorar la oxigenación para la gente y mejorar la vida y también para hacer trabajo con abejas.”


Pablo Barrientos (Pajonal Bajo – Nasca)
68 años
Natural de Cabildo – Nasca
Mecánico, bodeguero, agricultor
“Se llamaba Pajonal porque antes todo este valle era verde y porque aquí había venas de agua y hacían los pozos donde corrían los huaycos. En el año 75 vino agua 10 días seguidos, día y noche. Con tractores hicimos bordos. Desde entonces ya no viene agua como antes. El río amanece con agua y al medio día ya está seco. A veces cada siete años. Aunque el año pasado vino mucha agua, pero ha causado muchos destrozos. Siempre he sembrado de todo, papa, tomate, algodón, pallar. Pero los parceleros vecinos vendieron sus terrenos alrededor y me dejaron solo. Ahora solo siembro cuando viene agua o me venden agua, y ayudo a mi hija en su sembrío de tunas que no consume mucha agua. Hemos comprado un pozo a la ex cooperativa para regar nuestras tunas. Además, siempre trabajé como mecánico y me ayudé con una bodega.”
secretos urbanos
Agosto 31, 2009










En su ensayo sobre Duchamp Apariencia Desnunda, Octavio Paz describe la experiencia que ofrece el Museo de Filadelfia (que reune casi toda la obra de Duchamp) del Ensamblaje:
“El visitante cruza una puertecilla y penetra en una habitación más bien pequeña, absolutamente vacía. Ningún cuadro en las paredes blancas. No hay ventanas. En el muro del fondo, empotrada en un portal de ladrillo rematado por un arco, hay una vieja puerta de madera carcomida, remendada y cerrada por un tosco travesaño de madera claveteado por gruesos clavos. En el extremo izquierdo superior hay un ventanuco que también ha sido clausurado. La puerta opone al visitante su materialidad de puerta con una suerte de aplomo: no hay paso (….) Pero si el visitante se acerca, descubre dos agujeritos a la altura de los ojos. Si se acerca aún más y se atreve a fisgar – verá (…) un gran espacio luminoso y como hechizado. (…) Muy cerca del espectador, pero también muy lejos, en el “otro lado” – una muchacha desnuda, tendida sobre una suerte de lecho o pira de ramas y hojas, el rostro casi enteramente cubierto por la masa rubia de pelo, las piernas abiertas y ligeramente flexionadas, el pubis extrañamente limpio de vello (…) al fondo colinas boscosas, verdes y rojzas, abajo, un pequeño lago y sobre el lago una tenue neblina Un cielo inevitablemente azul. Dos o tres nubecillas inevitablemente blancas. En el extremo derecho, entre rocas una cascada. Qietud: un pedazo de tiempo detenido. (…)
El espectador se retira de la puerta con ese sentimiento, hecho de alegría y culpabilidad del que ha descubierto un secreto.”
Paz concluye que el “simple acto de mirar se convierte en un ver a-través de… nos miramos mirar… La pregunta, ¿qué es lo que vemos?, nos enfrenta con nosotros mismos”.
Esta parte del ensayo se me ha quedado grabado en la memoria pues me resultó muy revelador. La urgencia de fisgar y curiosear me es inherente y se renueva cada vez que paso al lado de las paredes de triplay, mallas y cartones malamente ensamblados y erigidos alrededor de terrenos baldíos o en construcción – tan comunes hoy en día en la ciudad. Esto de erigir muros y cercar y clausurar y poner trancas y barrancas por doquier se ha convertido en una verdadera histeria colectiva, y es lo primero que se hace, a penas un terreno tiene un (nuevo) propietario. Pero aunque algunas empresas de construcción se ocupan celosamente de tapar todos los huecos y ranuras, la mayoría de estos cercados ofrecen suficientes fisuras para mirar a-través de… Por algo estamos en Lima… Y por algo no puedo resistir jamás de buscar un resquicio, por más mínimo que sea, y fisgonear – siempre con esta pequeña excitación al deslizar el lente de la cámara por la abertura, quizás a la espera de que la foto me revelara un paisaje totalmente nuevo y sorprendente… y si no una mujer desnuda, que la maleza y el monte hayan reconquistado los pedazos de tierra yerma… cosa difícil pero no imposible en esta ciudad desértica… Sólo en algo se compara con La cascada de Duchamp: lo primero que uno ve, en general, al mirar por una de estas fisuras es un gran espacio luminoso. Los terrenos baldíos o por construir son grandes espacios luminosos dentro de la ciudad cada vez más aplastante.
Caleteando en el norte chico
Agosto 15, 2009
Estas fotos fueron tomadas en julio, durante una excursión con mis amigos surfers, ‘chequeando points’. El recorrido incluyó Vegueta, El Paraíso, Puerto Supe y Bermejo.
(Haz clic en las fotos para aumentar el tamaño)
Ahora saben, por qué no vivo en Suiza
El pollo nuestro de cada día
Agosto 11, 2009









(Tomadas en Pachacámac)
“La fotografía es un accesorio de la supervivencia”
Agosto 7, 2009

“….Pegadas entre las tapas del libro de mi existencia habitual están las fotos que articulan mi vida, muchas veces mirándome fijamente con ojos de fantasma en mis pesadillas. Llenan cuadernos de notas, bien mostrándome no haciendo nada o bien no dejando nada por hacer. Ya no me afeito y ya no fumo cigarrillos, pero tampoco los odio. La muerte es una jaula de silencio en la cual caer como en un segundo trabajo donde encuentro cosas que hacer para mantenerme ocupado. Mi vida es realmente muy simple y lo simple es el mapa de mi recorrido sagrado…”
Así empieza el ensayo “La Fotografía es un accesorio de la supervivencia” de Rhio9 a quien tuve el placer de conocer a través de JPG Magazine. No hace falta profundizar mucho en la obra, para darnos cuenta de que nos encontramos ante un fenómeno – un monstruo – en el mejor sentido de la palabra. Y el sólo intento de escribir algo que cercanamente represente la vastedad que abarca este gran outsider de la fotografía, tiene que fracasar. Pero cuanto más miro y remiro sus fotos y leo fragmentos de sus incontables ensayos, tanto más crece mi admiración, y con ella, las ganas de compartirlo…




Rhio9 es, sin duda, el heredero de lo mejor que ha producido la contracultura americana, en la que todas las expresiones de la calle se convirtieron en una poética del desafío y un hacha para despedazar lo convencional. Rhio9 es hijo legítimo de Charles Bukowsky y nieto de Kerouac, Ginsberg y Burroughs y toda la pandilla de locos con sus músicos incluidos. Pero con esto no he dicho nada todavía. En verdad, Rhio9 no traza límites entre la fotografía y la música y la poesía y la política y la adicción y el dolor y el gozo y la comida y la vida cotidiana con todos sus pequeños éxitos y fracasos.
En el perfil de su blog se lee
Sexo: hombre
Horóscopo: Aries
Datos personales: Músico. Fotógrafo. Escritor. Humorista Oculto. Poeta Zen. Trotamundo. Granjero (tipo) Old MacDonald, Baterista, Pianista, Compositor, Instructor de Música, Monje Zen Transformacional&Experimental.
Así, todos con mayúscula y separados por un punto, como acentuando el hecho de que él encarna completamente a cada uno de ellos…
Luego vienen largas listas de sus intereses, y libros, películas y música favorita, donde aparecen también los nombres de Alan Watts, Aldous Huxley y D.T. Suzuki, cuya influencia es, más que notoria, liberadora.




Si tuviera que resumir, diría que Rhio9 es, ante todo, un poeta: un poeta del infierno americano y explorador de los abismos del alma. Difícil estimar su edad, pero calculo que tiene entre 50 y 60 años. Y en estos años ha probado, experimentado, ingerido y vivido TODO lo que estaba a su alcance. Y como todos los que han pasado por el infierno, está curtido y macerado por el dolor y las miserias humanas, y es invulnerable donde la mayoría desfallecería o armaría un enorme escándalo. Y si hay alguien que sabe de infiernos, ese es Rhio9. Al igual que miles de miles de personas que no se comportan según la norma, fue lanzado a la jauría de los psiquiatras y sometido al tratamiento con neurolépticos y forzado al círculo infernal de los ‘discapacitados mentales’… No quiero ahora explayarme sobre este tema que daría para libros enteros, tan solo decir que muy pocos logran salir de las mazmorras psiquiátricas, y menos aun solos y por voluntad propia, ya que con esas prácticas criminales se acaba por deshumanizar completamente a los pacientes. Pero Rhio9 es uno de ellos. Con él no han podido. No hay arma que haya podido someter o acallar a este volcán, este aullido cósmico, esta tremenda energía creadora unida a la honestidad devastadora que suelen tener los que no tienen ya nada que perder. En este viaje de pesadilla, pero viaje liberador al fin, la fotografía forma parte sustancial de su resistencia y supervivencia. No hay diferencia entre la vida y la fotografía. Vivir es fotografiar y fotografiar es vivir.
En “La fotografía es un accesorio…” (que escribió motivado por uno de los insulsos temas propuestos por JPG Magazine, titulado “My precious”, con el que llaman a la comunidad a participar con una historia sobre sus cámaras favoritas) dice:
“La supervivencia no trata de aguantar o acomodarse con ser una contradicción aburrida, esterilizada y cuarentenizada, sin apoyo existencial, viviendo a punta de antibióticos y narcóticos…”
Y en un pie de página a al mismo ensayo añade:
“…. Cada foto que tomamos, cada vez que apretamos el obturador, sale de un impulso de supervivencia. Del deseo de no estar separados. De ser íntimos… y Uno con todo…”




Rhio9 toma fotos con cada abrir y cerrar de ojos, compulsiva y obsesivamente, con cualquier cámara y de cualquier formato. Su obra, por consiguiente, es descomunal. Muchas veces junta sus fotos en ensayos o historias (91 historias sólo en JPG Magazine) con títulos tan provocadores como: CLONAZEPAM/KLONEPIM: Kicking the Underground, Beauty & the Bukowsky, Exhibit, Sadness, Streetcorners, Café, The Origin of Number 9, The missing answers, Narcissism, Escape from San Francsico Hospital, Confessions of a Camera Phone, Essay on photography scrawled on a bathroom wall, etc., y que dan de por si una idea de los vastos campos que recorre este hombre.
Las fotos de Rhio9 son mucho más que fotos. A menudo no le basta una simple foto y experimenta con diferentes técnicas y materiales que tiene a la mano, rompiendo los marcos y desplegándose y desparramándose en todo sentido. Sea lo que fuere que fotografiara – un lado de su rostro, el piso, una cama de hospital, una oscura calleja, un perro o el tobillo de una mujer – sus imágenes siempre trascienden lo fotografiado y apuntan a lo que no se puede ver y a lo que no se puede decir, aparentemente burlándose de por medio de las reglas de la fotografía y de lo políticamemente correcto – cosa que debe encrispar a muchos. No vamos a encontrar en él ninguna venia a la convención. Antes bien se desnuda y exhibe ante nosotros sin tapujos y sin pornografía, y sumerge los negativos de las miserias del hombre en la bandeja del revelador y nos las muestra en los infinitos matices de sus blancos y negros. Y aun cuando su lente se vuelve melancólico hacia el paisaje de su campiña natal, sigue apuntando, en verdad, a los paisajes del alma, y hay algo oscuro y una infinita tristeza en esas fotografías, aun cuando son de color. Y es esa infinita tristeza que lo impregna todo – a veces calma y profunda como un océano, o aguda y cortante como un dolor insoportable – que les da esa dimension de la que 99.9% de las fotos que circulan por internet carecen. Rhio9 no fotografía un paisaje, él es el paisaje – y la cámara y el ojo y el hombre. Entre lo que mira, mirar y lo mirado no hay diferencia.





Demás está decir, que hacer una selección representativa de la obra fotográfica de Rhio9 no es tarea fácil, por no decir imposible. Las fotos que aparecen aquí las he elegido entre las más recientes y guiada por su formato Holga, el tipo de cámara que, en mi opinión, le sienta como un guante.
Quiero terminar este post, sin pretenciones de haber dicho nada nuevo o importante, con el ultimo párrafo de su ensayo “La fotografía es un accesorio…”
“…Lo que empezó como una broma sobre el saber algo sobre fotografía, se convirtió para mí en una verdad que ya no puedo eludir. Me mira fjamente a la cara todos los días. Cada vez que tomo una foto lo veo: Si sabes la diferencia entre un bus stop y un f/stop, ya sabes demasiado.”
Links:
JPG Magazine
Rhio photo blogger
My train of thought has no caboose
Bad food but plenty of it
Flickr
Paisaje de neblina
Agosto 1, 2009





Las lomas son ecosistemas particulares de la costa desértica del Perú y del norte de Chile. Durante la mayor parte del año su apariencia no difiere del resto del paisaje árido. Nada parece revelar el hecho de que en esas zonas se acumule bajo tierra una vegetación en ‘estado durmiente’. Pero en los meses de junio a octubre la neblina que emerge del Pacífico se acumula en lo alto de la vertiente occidental de la sierra costera y se deshace en forma de garúa que remoja el suelo mansamente. Entonces, de la noche a la mañana prácticamente, las rocas se cubren con líquenes y musgos, crecen tréboles y helechos y todo tipo de hierbas y flores y sobre el suelo siempre húmedo se forma un tapiz de algas y aparecen hongos y caracoles y – como la coronación de la creación – emergen los tallos y las delgadas y elegantes hojas, lisas y brillantes, de los amancaes que no tardan en florecer e iluminar con sus grandes y delicadas flores amarillas las laderas y quebradas.





Demás está decir, que las lomas, como cualquier ecosistema del desierto, son sumamente frágiles y están amenazadas o han desaparecido ya en vastas zonas, debido mayormente al sobrepastoreo, crecimiento urbano y cambio climático. Las fotos de esta serie fueron tomadas en las Lomas de San Fernando, Pachacámac, que, a comparación de las Lomas de El Lúcumo, no están protegidas. Las atraviesa una carretera hacia una cantera construida por la fábrica de Cementos Lima, muy apreciada también por los fanáticos del motociclismo y las 4×4.
Por suerte, el tráfico se reduce a los fines de semana y raras veces se sale de la carretera.





Durante dos de las tres excursiones que hice a las lomas, me encontré absolutamente sola en este paisaje hecho de neblina y envuelto en neblina, una neblina que se va haciendo cada vez más densa y oscura, hasta que, en la cima, haya absorbido por completo el paisaje y a penas se pueda distinguir el camino. La neblina te quita la vista, pero abre un espacio auditivo fenomenal, como si los sonidos más lejanos fueran repercutidos por los millones de millones de minúsculas gotitas de agua acumulada. Podía escuchar el motor de un mototaxi, el grito de un gallo, un música de radio y hasta voces de niños en la lejanía – tan lejos – que hubieran sido imposibles de divisar con el ojo aún en un día de sol esplendoroso.





Y como motivados a no hacernos olvidar de que estamos en el Perú, país maravillosa y espeluznantemente absurdo, crecen también en este paisaje los carteles y pintas en rocas y muros, avisándole al mundo de que esta tierra es propiedad privada y quien ose de pisarla es hombre muerto.
sastrería, peluquería, renovadora de calzado
Julio 28, 2009











la huaca pucllana
Diciembre 1, 2008



href=”http://paseosfotograficos.files.wordpress.com/2008/12/082.jpg”>









las huacas son partes intrínsecas de lima, islas de adobe seco, pirámides truncas en todo sentido, sobre los que se cierne la ciudad como una ola de fierro y concreto. la gran mayoría de estas huacas están dejadas al abandono y unas pocas han sido elegidos por el inefable instituto nacional de cultura como atracción turística, como la huaca huallamarca o la huaca pucllana que están rodeados de los típico muros intermitentes del inc y provistos de su museo de sitio. sus jardines con alpacas y un restaurante ficho, como en el caso de la huaca pucllana que, por supuesto, se llama la huaca. la entrada cuesta 7 Soles y la visita es obligadamente con guía, el cual vigila con afán de tombo que no te separes ni un paso del sendero prescrito a entre los muros de adobe restaurados y, siempre rodeando las áreas de excavación, subiendo a una plataforma… está demás decir que las huacas me atraen, y dentro de la ciudad obtienen un sentido aún más llamativo. esos ladrillos de adobe derretido y carcomido por el viento, la humedad y el tiempo, con sus cuevas de lechuzas… estas islas color polvo, oficialmente declaradas zonas intangibles (y ya sabemos lo que esto significa, es decir, nada), son como florecimientos geológicos, formas muy antiguas que pacifican el ojo y lo atraen con luz propia. todo esto en sorprendente contraste con la moderna infraestructura turística, los muros (donde los hay) y los edificios que las circundan…
el morro solar
Diciembre 10, 2008
El Morro Solar es otro emblema de Lima, más precisamente, de Chorrillos y, sin duda, también de mi infancia ya lejana, cuando uno podía todavía caminar sin miedo por estos lugares, y que está irremediablemente confundida con el polvo prehistórico color ocre que cubre el macizo de roca al pie del mar, que cobija la bahía de la Herradura…
Es un lugar de extraordinaria importancia geográfica, geológica, paleontológica, arqueológica y de la historia reciente, con vestigios de civilización humana que datan de 2,400 a.C. En su cima uno puede encontrar un conjunto de edificaciones que es tan típico para el Perú, una combinación de manifestaciones religiosas y patrióticas, con una pizca de investigación científica de por medio…
En una esplanada, la Asociación Peruana de Astronomía (APA), fundada en 1946, ha construido un Planetario y posteriormente un Observatorio que son, al menos para mí, lo más notable y significativo que se haya hecho en este lugar. El Planetario que parece un ovni de los años sesenta, con esa única palmera muerta delante y que le da a este paraje desértico un verdadero toque de escenario de película, como de un futuro pasado o pasado futuro, funciona, o funcionaba hasta hace poco, como museo de sitio…. En la página web del APA se puede encontrar la información más completa en la red







Luego está, en el extremo oeste, por encima del mar, esta horrenda cruz de fierro de 45 metros de altura, construida por motivo de la visita del Papa Juan Pablo II al Perú, con los restos de torres de alta tensión derribados por terroristas en los años ochenta. Y al lado, el Santuario de la Virgen del Morro Solar, que es muy visitado los domingos por peregrinos y devotos. Sus estructuras que alguien de refinada sensibilidad estética despreciaría por “huachafos”, me seducen visualmente con sus patrones repetitivos contra el horizonte del mar y el cielo vacío…









En el extremo oriental ha sido levantado el monumento al Soldado Desconocido en memoria de una de las batallas más sangrientas de la Guerra del Pacífico (18879-83) cuando el Ejército Chileno intentaba ocupar la capital peruana. Gracias a este hecho, el Morro Solar ha sido declarada zona histórica e intangible, una iniciativa legislativa remitida hace poco por el propio presidente Alan García. Felizmente, digo, no por patriotera sino más bien por ambientalista, porque en Lima se están destruyendo a paso de gigante los espacios naturales y culturales por esta furia constructora o destructora a la que ya tanto he aludido y denunciado en mi blog anterior…
Alrededor del obelisco al Soldado Desconocido se esparcen unas estructuras surrealistas consistentes de muros, escaleras, caminos, supuestos macizos para plantas y unas fuentes pintadas de azul, supongo que originalmente pensadas para agua… todo ideado de la mente delirante de algún alcalde delirante y que hoy en día lucen totalmente abandonados y descuidados, con su pintura blanca chorreada que me traen recuerdos de una isla de guano y una sola palmerita que lucha por sobrevivir… Lo único que crece aquí es el humilde lucraco (Waltheria ovata L), planta nativa milagrosa que no ha sido plantada por nadie y a la que nadie da bola porque es prácticamente desconocida…








“La casita vieja”
Enero 17, 2009
“La casita vieja” es un restaurante en el pueblo de Pachacámac como los de antes, como ya casi no se encuentran en estos días, en que la mayoría de restaurantes populares han sido suplantados a nivel nacional por locales de comida rápida y ante todo, por los pollos a la brasa tipo “Norky’s” que parecen enormes peceras y, la verdad sea dicha, me dan asco por solo su olor. Descubrir “La casita vieja” fue, por lo tanto, un feliz hallazgo: un festín para el ojo y el estómago. ¡Felicitaciones a la dueña y cocinera!








micropaisajes
Enero 18, 2009
Mientras realizábamos nuestro proyecto sobre el “no-lugar”, mi amigo y compañero internáutico Llorenç Rosanes descubrió los textos del geógrafo Joan Nogué que resultaron sumamente reveladores. En el texto que acompaña la 1. serie del proyecto escribo:
“…Pero no fue hasta conocer la obra de Joan Nogué que empecé a ver el verdadero alcance de los no-lugares – término que Nogué reemplaza por el más complejo “territorios sin discurso ni imaginario”. Nogué es un geógrafo apasionado que entiende la geografía como un campo integrado por la historia, la literatura, la filosofía, la sociología, la antropología y la cinematografía, lo cual hace de la lectura de sus textos una delicia. Es un singular intento de interpretar y darle cabal cabida a este fenómeno global de los sprawlscapes, de los paisajes dispersos y complejos en los que las fronteras entre lo rural y lo urbano se difuminan hasta convertirlos en un solo amalgama híbrido…”
Posteriormente, Llorenç me mandaría un artículo escaneado del mismo con el título “Micropaisajes”. Casi de arranque me sentí en terreno familiar y supe o visualicé aquello a lo que Nogué apuntaba, pues, al igual que los no-lugares, son de estas cosas que me atraen inexplicable e implacablemente. No me cabía duda de que tenía en mi haber ya toda una serie de imágenes de micropaisajes, sin que se me había ocurrido clasificarlos como tal, esparcidos entre mis archivos. Olí ahí un potencial insospechado. Comuniqué mi entusiasmo a Llorenç y sugerí el micropaisaje como el siguiente tema a explorar a través de un proyecto en conjunto. Llorenç lo rechazó con las siguientes palabras:
“… Micro y macrofotografía no me interesaron nunca. Lo encuentro algo patillero. Sin querer ofender a nadie. Me parecen recursos para los que pecan de creatividad…”
Jajaja, mi amigo no cae ni de casualidad en lo políticamente correcto.
Pero yo no me refería a la micro o macrofotgrafía, sino al micropaisaje. O sea, no al género sino al objeto. Y es lo que quiero mostrar a continuación con las siguientes 20 fotos elegidas a conciencia. Los micropaisajes y los no-lugares van enlazados, puesto que están condenados a pasar desapercibidos, y si son percibidos, a ser descartados por nada espectaculares, como dice Nogué. Son “mini territorios sin discurso”.
Del artículo de Joan Nogué:
“… Ahora querría poner el acento en el otro lado de la balanza, esto es en la escala de la inmediatez, la más cercana a nuestros ojos, la que nos aparece en primer plano al caminar por la ciudad o el campo. Esta escala me parece muy sugerente porque nos descubre micropaisajes que, a menudo, obviamos y menospreciamos, en la mayoría de los casos por su banalidad y nula espectacularidad.
… En efecto, estamos rodeados de micropaisajes a los que apenas prestamos atención por su cotidianeidad y porque, precisamente por su diminuta e insignificante dimensión, no asociamos para nada al concepto preeminente de paisaje…
… “…En la ciudad existe también un micropaisaje urbano inmediato y minúsculo, a pie de calle, con el que nos topamos de narices a diario. Está compuesto, sin ir más lejos, por el propio asfalto y las baldosas geométricas de las aceras, las tapas de alcantarilla, cantidad de símbolos y señales de todo tipo que nos transmiten mensajes de manera machacona, el mobiliario urbano, los bajos de los edificios, los tags y grfaffiti en las paredes, las notas anónimas pegadas en los postes…, las manchas en el suelo, las efímeras esculturas que se forman al lado de los contenedores de basura, o las hojas de plátano sobre el asfalto mostrando aún su mano abierta y nervuda…”
Después del terremoto – Pueblo Nuevo
Enero 22, 2009















Un paseo por Miraflores – estrenando la G10
Febrero 6, 2009
















avenida once
Febrero 14, 2009
Federico Barahona y Geneviève Lapointe son los integrantes de AVENIDA ONCE.
Traduzco de su página:
Estas fotos están pensadas como un diario visual de nuestros tiempos. “¿De dónde eres originalmente?” Es una pregunta que oimos con frecuencia, pero que raras veces sabemos contestar; nosotros somos lo otro: des-imaginamos los márgenes a la medida que avanzamos. No creemos en bombos y platillos, amamos la calle y los domingos lluviosos.
Usamos mayormente cámaras compactas y de juguete; fotografiamos desde una distancia calculada, buscando subvertir lo obvio – la metropolis en ruinas, la calle desprovista del espacio público, paisajes aparentemente banales y sus estratos de belleza.
Federico y Geneviève viven y trabajan en British Columbia, Canadá
Las fotos aquí reproducidas son tomadas de sus excelentes series “Canadás del olvido” y “Neverlands”









Descubría a AVENIDA ONCE, o mejor dicho, ellos me descubrieron a mí, en flickr, añadiendo una que otra contribución mía al magnífico grupo Las Calles del Olvido, creado por Federico, y que, sin exagerar, es lo mejor con lo que me topé en mi corta y sobresaltada estadía en el laberinto flickeriano.
Pueblo. O los infinitos e indefinidos signos de la transformación
Febrero 19, 2009

Pueblo es el título de la última serie de Llorenç Rosanes. Y no podría ser más breve y contundente: Pueblo – en este caso Alcarrás, pero podría ser cualquier pueblo – es el sujeto y el objeto de su fotografía. Llorenç deambula con su cámara por el pueblo como un pueblerino, es decir, como alguien que ha vivido allí desde su infancia y, a la vez, como un total extraño, infinitamente extrañado con los signos de los cambios irrefrenables (y últimamente drásticos) a los que su pueblo se ve sometido. Dice:
Pueblo es el paisaje donde vivo. Alcarràs fue el pueblo que dentro de la Comunidad Autonómica Catalana más crecimiento experimentó durante el año 2008. Crecimiento económico y crecimiento demográfico. Más incluso que los pequeños pueblos o grandes ciudades de la costa Mediterránea. Más que Barcelona. Más que toda Catalunya. Hablo de índices.
Pueblo es una amalgama de construcciones acabadas y feas y construcciones que se quedaron en el olvido cuando pinchó el globo de la construcción. Pueblo son los recuerdos de mi infancia. Los rincones bonitos y los absurdos, los que desaparecen cada vez que llega una retroexcavadora para levantar otro edificio. Es un paseo por las curiosidades que me encuentro.



Ya era hora de que dedique un post a mi entrañable amigo cibernético y compañero de aventuras fotográficas Llorenç Rosanes. Es, en verdad, extraño que no lo haya hecho antes. Y será precisamente por ello que no me he lanzado hasta ahora, porque Llorenç es un “peso pesado”, o sea “cosa seria” es. Aunque esto tampoco es verdad. Llorenç no es pesado y mucho menos serio. Y esa actitud adusta, podríamos decir, esta actitud sin actitudes, se debe más bien a su ser insobornable, sea en el ámbito que fuere, cosa que irrita a muchos y atrae ambiguamente a otros. Y algunos (que no son pocos) se envician sin remedio con sus fotos y afirman de que tienen que vérselas con un ojo genial.
En su nota biográfica en 15×100 dice:
Diré sobre mi mismo: nací el 4 de setiembre, 1974 en Lleida. Trabajos: podador de árboles frutales, recolector de frutas dulces, conductor de tractor de granja, dibujante de cartoons, diseñador gráfico e incansable fotógrafo. Exposiciones: algunas. Se han atendido talleres y seminaries: unos pocos fueron buenos, ninguno fue útil. Educación: suficiente.
Llorenç es, quién lo duda, catalán. “El catalanet di torn”, el catalán de turno, como él mismo se llama. Ja ja. Ahora, decir catalán no es todavía lo suficientemente preciso. Correspondiendo con él, he aprendido que Catalunya consiste de muchas catalunyas, tantas como las hay comarcas. Y entre ellos se señalan y se burlan de sus singularidades y desafían sus niveles de tolerancia. Y menciono esto porque Llorenç es un vivo ejemplo de la singularidad. Vive con su esposa Laura en un pueblo llamado Alcarrás, como hemos visto, municipio de la comarca del Segriá, en la provincia de Lérida, tal como se puede leer en la entrada correspondiente en Wikipedia http://es.wikipedia.org/wiki/Alcarràs
Llorenç y su esposa Laura (aunque posiblemente ella tenga otra ocupación) se mantienen con el cultivo de manzanos. Y marchan todas las mañanas al campo, excepto cuando el tiempo no lo permite. Cómo hace para al lado producir esa fenomenal obra fotográfica (que se centra en la fotografía análoga, o sea es todo un proceso manual), y hacer sus dibujos y diseños, es un misterio.




Llorenç fotografía esos signos de transición, transformación y transtorno que surgen por todos lados como especies de hongos absurdos o malignos, ora sutiles, ora chillantes y elige un encuadre que los relaciona de tal manera con los elementos dados que nos saca de casillas. Al menos me pasa a mí. Es un placer sin igual descubrir cada día las fotos que ha colgado en JPG Magazine. Cada una de sus fotos es sorprendente, muestra un ángulo inesperado, una conjunción de elementos nunca antes vista, en la incisiva luz que caracterizan la mayoría de sus imagines, aunque no se espanta de la famosa luz lechosa de los días cubiertos, y logra sonsacarle a la grisura general una infinita gama de grises que son una suave delicia visual. El cuidado que Llorenç pone en cada foto salta a la vista.
La vida del pueblo transcurre en la calle principal, la calle con más comercios y con todas las entidades bancarias. La vida transcurre dentro del supermercado y en la escuela o en el pabellón deportivo. Pero el resto de calles casi siempre estan vacías, o bien con 1 o 2 transeúntes.
Ahora se suma que el pueblo se ha expandido, se ha comido parte de la huerta, con edificios y chalets, y muchos de ellos estan deshabitados. ¿Porqué? Por que pinchó el globo económico. Porque los bancos no dan créditos y porque ahora la gente tiene miedo de pillarse los dedos con algo impagable.
O sea que intento fotografiar eso. El vacío. El pueblo. Pero es el vacío.
Intento buscar rincones donde antes pasaba la tarde haciendo cabañas y encuentro hormigón por todos lados.
Si fotografío campo, es porque estoy en él. Cada vez más alejado del núcleo, cuando antes el límite del pueblo con el campo estaba a lo mucho a 300 metros.
La verdad es que no tengo filosofadas detrás de mis fotos. Nogué podría hacerlo muy bien, yo no sé tanto, ni de lejos.




“¿Porqué no sale gente en tus fotos? ¿Por qué tus fotos están desprovistas de pueblerinos?” le pregunté cuando me enfrenté a la difícil tarea de seleccionar las fotos que aquí presento. Su respuesta fue:
Porque, a pesar de que el pueblo en solo dos años pasó de 4.500 a 8.000 habitantes, la gente, tengo la sensación, se esconde. De hecho, uno de los recuerdos de cuando era pequeño… salía después de comer, sobre las tres, o las cuatro de la tarde, un día cualquiera, festivo o laboral, y las calles estaban vacías. En cambio, cuando pasaba por debajo de una ventana, oía como se movía la persiana, miraba y allí estaba la madre, la hija o la abuela… espiando.
Yo antes salía y conocía a toda la gente del pueblo y ellos me conocían a mí. Yo era el Llorenç de Cal Segle, o de Ca la Laia, y conocía a la mayoría de gente por el nombre o malnombre de su casa. El Pendó, el Collona, el Felipa, el Serra, el Botiguer, el Farreres, etc…. Ahora, salgo y aunque veo gente conocida, de los que recuerdo el nombre e incluso el domicilio, la mayoría de los que veo son forasteros. Para mí, son forasteros, aunque evidentemente, viven en el pueblo. Digamos que son recién llegados, pero para mí no son de aquí. Quizá lo seran sus hijos, pero ellos no…
Para fotografiar gente, uno debe tener un día especial. Debe estar preparado para cualquier reacción y debe ser cortés, amable, positivo. Eso no se tiene cada día. Por otro lado, cuando la gente ve una cámara, huye. No sé, pregúntale a la gente.



Para acabar, y con todo esto espero que puedas sacar algo útil, yo siempre fotografio con angulares o gran angulares. Y eso implica un acercamiento extra a las personas. No uso un 50mm desde el año 1995. El objetivo menos angular que tengo es un 35mm. Si no me acerco a las personas, queda tamaño minúsculo. Y como decía antes, para acercarme debo estudiar a la persona y saber si estará dispuesta a colaborar, sin molestarse, y, debo estar positivo y se me debe notar, mis poros deben sudar buen rollo, porque la gente nota tu estado y si no es bueno, mejor ni intentarlo.
Termino sabiendo que no he dicho ni la mitad de lo que podría todavía decir sobre este solitario de la fotografía, pero no quiero abrumar a nadie. Que cada uno haga sus propios descubrimientos, contemplando sus magníficas fotos.

Nota: Llorenç tiene también excelentes fotos a color. Pero como anda depurando sus galerías on line, no puedo enlazar con ejemplos. Llorenç no es de los que se desparraman por la world wide web. Su perfil bajo, manteniéndose alejado de pasarelas y disfuerzos, su puntual presencia aquí y allá, desprovista de la urgencia, por no decir, desesperación de ser reconocido (y adorado, que caracteriza nuestra era facebook), sólo añaden a su atractivo.
Pueden verse más fotos de Llorenç en
http://15×100.com/member.php?member=34 y en JPG Magazine
peligro hombres trabajando
Marzo 6, 2009
En estos tiempos el peligro y las calaveras nos acechan a cada paso, en cada cuadra, a la vuelta de cada esquina de esta incomprensible ciudad junto al mar.








Imágenes de Historia
Marzo 7, 2009
Si en estos dos o tres últimos años Lima se ha visto afectada por un feroz boom de la construcción civil, sin miras ni criterios urbanísticos o estéticos, ni mucho menos ecológicos, y alguien como yo querría a diario gritar y llorar e impolrar que por favor vayan más despacio, que no destruyan al viejo Miraflores, por ejemplo, tan sin misericordia, que conserven a los jardines y cuiden a los árboles, que tengan un oído, un ojo y un corazón para esas viejas y venerables casitas y los espacios naturales, que, en fin, nos dejen a nosotros y a los árboles y a las bermas centrales vivir tranquilos y en paz, entonces es porque aún no había visto con detenimiento qué es lo que está pasando en China. Mirando las extraordinarias y monumentales fotos de Sze Tsung Leong sobre las transformaciones urbanas que están teniendo lugar en China (todas en esa brumosa luz tan china e infinitamente sutiles en sus detalles), Lima parece una bicoca, una caricatura, una imitación barata e insignificante. Se me erizan todos los pelos, se me hace un nudo en la garganta y el corazón se detiene por un momento al contemplar las formas en las que pueden encarnizarse la furia y codicia y ceguera del ser humano, this angry ape, como lo llamaba Shakespeare…










Imágenes de Historia
Sze Tsung Leong
Lee la declaración del artista
Los gatos del Parque Kennedy
Marzo 8, 2009







A surfear en Puerto Fiel
Marzo 20, 2009
Puerto Fiel, un balneario a 120 km al sur de Lima, lucía el encanto especial de los balnearios ya fuera de temporada, algo fantasmagórico en la bruma otoñal, semi abandonado y semi carcomido, aunque tiene sus partes fichas y bien cuidaditas. Es Puerto Fiel único en su estilo, con sus casas blancas pegadas a las rocas negras que le dan un toque griego o baleárico, aunque la constante marejada y el embate de las olas y el bramido y la espuma y el chillido de grandes gaviotas y luego las desérticas lomas, grises, amarillas, ocres y el profundo olor a mar y el vapor y la neblina fantasmal que de pronto se cierne sobre el paisaje delatan inconfundiblemente de que nos encontramos a orillas del impacífico Océano Pacífico.





Por el lado de la Playita se encuentran los restos de un complejo turístico con miradores y caminos de piedra a lo largo de las peñas que están maravillosamente mimetizados con el paisaje natural.







Y el corazón se me ensancha de una salvaje alegría y hasta quisiera declamar una poesía
“Mas yo que al turbio elemento
Tendí ya mis alas bellas
No vivo sino oigo en ellas
Crujir el vagoroso viento.
La tierra y su orgullo vano
Me causan mortal hastío;
Pero el mar… ¡Oh! ¡El mar es mío!
Mi patria es el océano
…”








Es bueno conocer a jóvenes y guapos surfistas que no tienen reparos en llevarse a una tía para que los filme y tome fotos mientras se entregan a su noble adicción de waterboys, conectados con lo indecible que está en el centro mismo de la experiencia del surf.



El gato y el lector
Abril 5, 2009
Tengo un amigo. Se llama Fercho. Mi amigo es parlanchín y flaco como un fakir y su gato es enorme y gordo y mudo, es decir, mudo en comparación con mi amigo. El gato se llama Fresh, porque es así, un gato muy fresco. Cualquiera que haya tenido o tiene gatos sabe que, en verdad, no es que uno tenga gatos, sino que los gatos lo tienen a uno. Su silenciosa pero potente presencia nos hace recordar que ellos son los verdaderos dueños y amos de la casa.



Según un estudio publicado hace dos años en la revista Science, los gatos no fueron domesticados por el hombre -como sí lo fueron las ovejas, los caballos y los perros. Pero los gatos se domesticaron a sí mismos, por su propia cuenta e interés. Y han permanecido leales a su consigna a lo largo de los 10,000 años, desde que se acercaron por primera vez al hombre en algún paraje de Medio Oriente, atraídos por los roedores que pululaban en los graneros de los agricultores. Y encontraron que los pericotes eran una excelente comida y poco a poco bajaron del monte para merodear en las inmediaciones de los asentamientos humanos… (sigue leyendo la emocionante historia de los gatos aquí).



A mi amigo le encanta leer en voz alta, modulando cada palabra con deleite, acariciando de vez en cuando ensimismado al gato que entre tanto se regodea y restriega y relame y revuelca en todas sus posturas gatunas, reclamando la atención que se merece como el animal sagrado que es. Si Fresh pudiera hablar, ¿qué nos contaría? De sus ojos bárbaramente azules emana la infinita sabiduría del ser que no necesita palabras para expresarse. Como decía Hippolyte Taine: “He estudiado a muchos filósofos y a muchos gatos. La sabiduría de los gatos es infinitamente superior.”





Por si alguien todavía lo duda a estas alturas, mi amigo Fercho es lector. No conozco a un lector más lector que mi amigo Fercho. En el tiempo en que yo leo un libro, él lee diez o quince o veinte. Lee libros al ritmo de su respiración. Se alimenta de libros, vive rodeado de libros, duerme a la sombra de libros y no habla casi de ninguna otra cosa que de libros.




Hace ya varios años escribí un texto llamado El Biblófago inspirada en mi amigo Fercho.
Léelo haciendo clic aquí
Sábado de Gloria. Un paseo por Pachacámac
Abril 20, 2009
Saliendo por Jatosisa hacia Cardal, en la curva esa, justo donde termina la zona residencial y empiezan las chacras, hay una casita en ruinas, pegada a las rocas del cerro. Tengo por entendido que alguna vez fue una bodega o fonda o tambo en el camino. En el interior huele a caca y las paredes están pintarrajeadas y uno puede imaginarse todas las cosas que han hecho aquí animales y humanos, buscando la oscura privacidad. En uno de los cuartos al fondo, en el más oscuro, sorprende el Oso Yogi pintado en la pared azul cobalto reluciendo como un ícono en una iglesia ortodoxa, cubierto de pan de oro, iluminado por un rayo de luz que parece salir de ningún lugar. Y en el silencio y en la oscuridad, sintiendo el peso de las rocas suspendidas, me siento sobrecogida por esta apariencia religiosa del Oso Yogi, sobre la cual un pobre muerto de hambre ha dejado constancia de su urgencia.




Sigo un trecho por la carretera afirmada, a lo largo de los muros de piedra tan característicos, y luego la abandono y cruzo un campo yermo y subo la ladera, entre molles, tunas y matorrales, hasta la acequia.
No dejan de sorprenderme esos cerros antiguos, esos colores ocres y verdes y azulados y los infinitos matices de grises. Y las chacras en todas sus estaciones, baldías, recién aradas, brotando, floreciendo, pletóricas, abandonadas, asilvestradas. Y todos esos viejos árboles que siguen milagrosamente en pie. Especialmente los pacaes, en los bordes de las acequias, de los que en esta época cuelgan anchas y torcidas vainas que encierran la pulpa dulce y algodonada, brindando su fresca sombra así como protección y sustento a toda una gama de plantitas y florecillas que crecen con facilidad, uno diría con júbilo, donde siempre haya agua en esta tierra fertilísima.










De pronto se abre la vista hacia el cerro Pan de Azúcar con su característica forma cónica y el caserío de Cardal al pie, y a las lomas desérticas, pobladas de cactus, con apariencia de calcinados y entrecruzados por las huellas de los ciclistas fanáticos y que cobijan el sitio arqueológico con sus muros de piedra de un templo precolombino de aproximadamente 3000 años de antigüedad, muy poco diferentes de todos los muros de piedra en la zona.




MODISMO
Abril 21, 2009

Kurt Nimmo es uno de esos fotógrafos inclasificables que un buen día apareció en JPG Magazine, subiendo sus fotos de un lugar perdido en New Mexico, llamado Las Cruces, donde vive con su mujer y tres gatos.
Entre el grupete de fotógrafos que se ha ido cristalizando de la gran masa afiliada a esta ya legendaria revista on-line, (en el que se encuentran hombres y mujeres unidos por una irremediable pasión por la fotografía ‘off road’, por decirlo de alguna manera) no tardamos en reconocerlo como ‘uno de los nuestros’. Y pronto, Kurt, con su carácter de duro por fuera y blando por dentro, elegantemente insolente, sin preocuparse jamás por el qué-dirán, pero siempre atento, se hizo muy querido y admirado por nosotros. Y sus fotos, siempre con un toque de ’salvaje oeste’, no dejan de llamar la atención y sorprender. De hecho, Kurt se merece un homenaje aparte.
Por ahora, me concentraré en MODISMO, el libro que acaba de salir a la venta, diseñado y editado por él en blurb, para el cual ha escogido a 12 fotógrafos, entre ellos a Llorenç y a mí. El libro está hecho con sumo cuidado y cada foto tiene su sitio y luce tanto por sí sola, como en conjunto.

Dice Kurt:
‘Modismo’ significa un hábito lingüístico, también significa ‘una persona ruda’… No sé si esto encaja, pero me llamó la atención como algo interesante. En portugués es idiomático – una manera de hablar que hiere las reglas de la gramática, pero acepta el lenguaje.
Creo que nuestra fotografía “hiere” las reglas de la fotografía correcta (o de la establecida y aceptada), pues tomamos fotos raras, extrañas, o lo que algunos consideran raras. A mí me han dicho que mis fotos son ‘malas’ porque no son normales.

En cuanto a lo que me inspiró hacer el libro… De niño amaba los libros de fotografía e iba frecuentemente a la biblioteca para sacarlos prestados. La llegada de internet fue maravillosa ya que cualquiera de nosotros puede postear* sus fotos y no cuesta más que lo que cuesta la conexión a la red. Pero falta algo… Me gusta mirar fotos impresas en papel en contraste a verlas en una pantalla restringida. No puedo llevarme a la computadora afuera y sentarme debajo de mi rosal favorito en la sombra de la tarde. Tal vez sea un hábito… Creo que la fotografías deben verse en papel… Y es por eso que me vino la idea del libro. Ojalá pudiera imprimir y publicar todas las fotografía que amo en JPG Magazine y en flickr… ¡pero eso costaría miles y miles de dólares!
* la palabra postear, por ejemplo, es un modismo

El impecable libro está a la venta aquí, donde se puede hojear las primeras 15 páginas.
Kurt también tiene un blog llamado ANOTHER ORDINARY PHOTO, en el que va subiendo las fotos que le gustan de otros y donde se encuentran una joya tras otra. Una prueba más de su desinteresada pasión por la fotografía sin más.
Las fotos de Nimmo en. JPG Magazine y en flickr
Los fotógrafos que integran esta antología son los siguientes
Esta extraordinaria luz…
Mayo 2, 2009

No sé si habrán notado esta extraordinaria luz que hay últimamente en Lima (donde estamos acostumbrados, como es sabido, a una luz blanquecina y brumosa)… Me viene llamando la atención desde hace varias semanas, atrayendo irremediablemente mi ojo de fotógrafa… Es una luz mucho más amarilla, más intensa, y hay una sorprendente visibilidad. Con esta luz me basta el entorno inmediato. Ahora sí que cualquier cosa se vuelve fotografiable. Los rincones y objetos menos atractivos se convierten de repente en apariencias luminosas, en conjuntos de artes y delicias visuales completamente gratuitas, y sin haber gastado una gota de sudor, pintados por la luz y el seductor juego de sol y sombra.



La explicación o mejor dicho, interrogante científica detrás de este fenómeno no es precisamente alentadora. Hace un par de días un amigo inglés me envió el link a un artículo que apareció en The Independent que da cuenta de la perplejidad de los científicos ante la ausencia completa de manchas negras en el sol. Esas manchas son indicadores de que el sol está en actividad. Siempre ha habido cíclicamente una disminución de actividad y, por lo tanto, de manchas en el sol. Pero ahora han desaparecido totalmente. Es decir, el sol permanece en estado durmiente y nadie puede saber si volverá a despertar.



Se cree que dentro de unos cuantos billones de años el sol habrá agotado sus recursos de hidrógeno y se habrá encogido tanto que habrá perdido su fuerza de atracción con los planetas, cuyas órbitas se harán cada vez más espaciosas. Para entonces, la Tierra será un pedazo de roca congelada suspendida en la Nada. Y esto sería sólo el comienzo del eterno retorno de las cosas.



Por suerte, todo esto es sólo un cuento. Por el momento hay esta extraordinaria, luz… bellísima luz… Y, como decía Platón, lo que es bello, es bueno y es justo…



Más de esta luz…
Mayo 9, 2009









La Herradura
Mayo 15, 2009
Bordeando el acantilado por el serpentín, tras varias curvas, pasando el Salto del Fraile, se abre de pronto la vista a la perfecta bahía al pie del Morro Solar. Y de golpe se está en otro mundo, en otro planeta inclusive. Como si se hubiera atravesado el espejo y se esté de pronto en un mundo paralelo, atemporal. Aunque la mayoría, especialmente los limeños antiguos, los que conocieron la Herradura en su época de esplendor, lamentan en todos los tonos el imparable deterioro de esta playa emblemática, como puede apreciarse en este post y sus respectivos comentarios.




La Herradura, playa mítica, siempre en el borde del colapso, evocando a toda hora, en cualquier época del año una infinita nostalgia. Paraíso de surfers, parejitas, chicheros y perros callejeros. Caja de sorpresas y fuente inagotable de objetos, motivos, elementos, personajes, paisajes, situaciones, conjunciones, colorcitos y colorsazos que jalan la vista del ocasional fotógrafo raro. Y lugar perfecto para comerse un cevichito y tomarse una chela de despedida.






Pero yo espero que dejen a la Herradura seguir deteriorándose en paz. Que no se concretice jamás ninguno de los delirantes e insostenibles proyectos de ningún alcalde de turno. Que fracasen todos, como fracasó el loco Gutiérrez con la construcción de la carretera a la Chira. Hay algo muy digno en este abandono, en este desmorono, en este descuido y paulatino desvanecimiento de todo lo construido por el hombre, en este retorno al origen.







Zürich – Downtown Switzerland
Mayo 30, 2009
Zürich ha dejado de ser la ciudad provinciana y cucufata que fue cuando viví aquí entre 1979 y 1989 (con largos intermedios nomádicos de por medio, pues nunca he podido vivir en Suiza más de tres años seguidos sin querer suicidarme). En aquel entonces la ciudad – centro bancario y plaza mercantil de drogas – estaba atrapada en un círculo vicioso de éxodo urbano, disturbios juveniles y una falta total de perspectiva política. Hoy, 20 años después, es una de las metrópolis más atractivas e innovadoras de Europa, aunque esto no basta para que quisiera volver a residir aquí, más que nada por el enorme costo de vida que requiere que uno se mate trabajando, al menos desde mi punto de vista de falsa suiza adoradora del ocio.
Sea como fuere, Zürich – y Suiza en general – me parece ahora, recién llegada de la indecible e inconmensurable Lima, muy exótico y nada me hace más feliz que recorrer, cámara en ristre, las calles de esta ciudad, y de pueblos, campos, cerros, ríos y lagos. Esta es la primera entrega de una serie que espero proseguir, sino durante mi estadía en la Conferderación Helvética, a mi regreso a Lima, ya plenamente recuperada del choque cultural que aún me tiene aturdida.
























Las vacas suizas
Junio 20, 2009

Según el cliché, cuando se piensa en Suiza, se piensa primero en relojes, chocolates y quesos, o chocolates, quesos y relojes. La excelente reputación de los relojes se debe en primera instancia al Calvinismo y a la industria. Los chocolates y los quesos son más románticos, pues son productos lácteos y son imposibles e impensables sin las vacas. Vaya entonces aquí mi homenaje a las vacas suizas.
Las vacas suizas están presentes en la imagineria popular y urbana









y, por supuesto, en las verdes praderas a través de toda la campiña helvética.






Habría que añadir que no busqué a las vacas – una vez más, no es una serie que me propuse. Sino que las vacas estuvieron ahí, en mi camino, se metían en mis fotos como los perros callejeros del Perú.
Y para terminar, un videíto con fotos de por medio. Dura 2:30 min y trata de la visita a un establo:
El pueblo en el que viven mis padres
Junio 22, 2009
El pueblo en el que viven mis padres es un pueblo como los hay tantísimos en Suiza, con su plaza y fuente, su iglesia y cementerio, su boutique y su drogería y su panadería y su Migros y Coop y oficina de correo y estación de tren y sus ex almacenes y sus ex establos y ex casas de granja y alguna que otra fábrica o pequeña industria, sus Gasthöfe, es decir, restaurantes que preferentemente lucen nombres como Ochsen o Löwen o Bären o Hirschen, o sea preferentemente nombres de animales típicos de Suiza, como el león, por ejemplo, jajaja. A lo que iba es que el pueblo en el que viven mis padres es aún reconocible como pueblo. Conserva un sólido centro histórico y tradicional, donde transitan muy pocos carros y menos gente aún por las callejas empedradas en las que resuenan las pisadas y que se abren camino entre las casas antiguas, de gruesos muros y enormes techos con tejas y fachadas decoradas – a menudo con inscripciones medievales – y también un pequeño río que atraviesa los huertos y jardines que en esta época -junio- propiamente rebosan, como queriendo salirse de sí mismos despidiendo la fragancia de mil flores que va adherida a la estridencia de los insectos, etc.









Por otra parte el pueblo se está paulatinamente ensanchando desde el fondo del valle hacia las afueras. Por las faldas de las colinas oh tan verdes y coronadas de bien cuidados bosques van trepando las casitas mediocres de los nuevos pueblerinos, venidos en su mayoría, me imagino, de la ciudad. Las casitas lucen todo el mismo look. Sus jardines parecen salidos de una revista tipo HOME&LAWN, y cuentan con todos los detalles que sus habitantes creen que los distinguen de los demás. (Y sí, los suizos también tienen su huachafería, para mi enorme placer). Y más allá, y sobre todo, el pueblo crece y se prolonga a los lados de las dos carreteras que lo atraviesan y unen con la ciudad y por ende con el último rincón de la Confederación Helvética. Por lo pronto, van desapareciendo los campos de cultivo que permanecen entre uno y otro pueblo y apareciendo tiendas de autos, grifos, edificios de oficinas y cosas así. Poco a poco, los pueblos se van fusionando en una sola zona urbanizada.












Top of Europe
Junio 27, 2009
Que Suiza tiene su lado muy exótico ya lo mostraron el fotógrafo Andri Pol y el etnólogo David Signer con su magnífico libro Grüezi – seltsames aus dem Heidiland . Lo he podido comprobar en mis recorridos. Pero donde quedó más claro que el agua de un riachuelo alpino fue en el tour ultra turístico que hicimos los cuatro hermanos al Jungfraujoch. Embutidos juntos a 4996 chinos, japoneses e indúes (que son ya prácticamente los únicos que pueden permitirse vacacionar en Suiza) nos trepamos a la Jungfraubahn, el trencito que lleva a la cima desde la Kleine Scheidegg y que corre por dentro de la impresionante Eiger Nordwand y es de por sí una de las maravillas ingenieriles del mundo. En su recorrido se detiene un par de veces para que los turistas puedan tomar fotos del alba panorama que se muestra a través de enormes huecos en la pared rocosa (que eran los huecos por donde echaba el desmonte durante la construcción de la línea férrea).








Al llegar a la estación, los turistas son canalizados a través de un laberinto de túneles cavados dentro del glaciar de Aletsch y que se llama Palacio de Hielo, antes de entubarnos en un ascensor que los llevará a velocidad luz a la cima, the Top of Europe, a 3545m de altura, donde, al abandonar el ascensor ultrasónico son primeramente cegados por una luz brillantísima que irradian las nieves y hielos (ya no eternos) de las tres cumbres alpinas Eiger, Mönch y Jungfrau, y el vastísimo glaciar de Aletsch que se pierde en la lejanía. Una aire helado y cortante golpea los rostros de la muchedumbre un tanto groggy y desquiciada que se amontona en el mirador. Las cámaras digitales hacen clic como enloquecidas. Un puñado de manganzones ingleses tira bolas de nieve contra las grajillas que a estas alturas despliegan sus proezas aéreas. Decenas de parejas recién casadas posan en todoas las formas imaginables para las fotos… Todo un circo sobre hielo.
Luego nuevamente las galerías y los restaurantes y las tiendas de souvenirs y ascensores y túneles…












De bajada decidimos irnos un trecho a pie. Ni bien bajamos del trencito nos encontramos en un silencio total. Estábamos solos en este tremendo, magnífico paisaje alpino, mirando la legendaria Eiger Nordwand desde el mismo punto desde el que en el verano de 1936 una muchedumbre de mirones, periodistas y fanáticos habían seguido la ascensión de Toni Kurz y Andreas Hinterstoisser que terminaría en una auténtica pesadilla. La temible pared estaba justo siendo envuelta en neblina, igual que en la escena esa hacia el final de la película que habíamos visto la noche anterior.






30 Postales de Amsterdam
Julio 4, 2009
Cuando uno dice Amsterdam vienen inmediatamente a la mente 5 cosas: canales, bicicletas, hash, marihuana y putas. Una persona más culta pensará primero en Van Gogh o Rembrandt o Anne Frank. Los más sentimentales imaginan molinos, tulipanes y zuecos de madera. O sea, Amsterdam consiste del barrio rojo, de canal-cruises , museos, coffee shops y mercados de flores. He atravesado ese Amsterdam a grandes saltos, cruzando grandes plazas, casi todas en eterna remodelación, por encima de incontables puentecitos arqueados y a lo largo de los canales de agua estancada en verde sombra, y por angostas callejas atiborradas de excursionistas del sexo y de la droga, ladeando edificios imponentes como castillos, por medio de un parque, hasta llegar a los barrios de inmigrantes y los suburbios que se confunden con los no-lugares de esta ciudad de 750,000 habitantes.
No entré en ningún museo ni coffe shop y obvié, en lo posible, el barrio rojo – los he visto ya en otra oportunidad… Aunque esto no es del todo cierto, unos días antes habíamos ido a mi expreso pedido al Museo de Fotografía – FOAM – y vimos la sobresaliente exposición: Avenue Patrice Lumumba, del fotógrafo surafricano Guy Tillim: fotos que han dejado en mi su marca e impresión.
Pero ese último día apenas me detuve. Anduve y desanduve la ciudad durante aproximadamente 7 horas, hasta que me dolieron los pies y caí rendida en el taburete de un kiosko y tragué, para la incredulidad de la vendedora, dos sandwiches triples rellenos de krab vlees a la vez y los enjuagué con medio litro de apple sap.
De las 500 y pico fotos que disparé en estado de franca alucinación me quedé con 145, de las que he escogido 30. 30 fotos que – haciéndome en lo posible la vista gorda ante lo típico-típico (salvo ante las bicicletas, que son como las vacas en Suiza y los perros en Perú, es decir, se meten en tus fotos) – condensan, a mi parecer, cual set de postales la experiencia Amsterdam. Amsterdam vista a través del lente de la coneja.
(Has clic en las fotos para ampliarlas a tamaño pantalla)
Nota: Aunque para uno que viene de una mega ciudad caótica latinoamericana sea difícil creerlo, Amsterdam también tiene su buen porcentaje de irracionalidad. En el 2002 se empezó la construcción de la línea del Metro Norte/Sur que debía ser completada en el 2012. Debido a varios retrasos y disputas con la compañía constructora de la línea, esta fecha ha sido postpuesta al 2017. Y el proyecto que inicialmente estaba presupuestado en € 1.46 mil millones, ahora está estimado en un costo de € 3.1 mil millones, lo cual lo convierte en la línea de metro más cara del mundo. Además, el programa ha sufrido ya muchas dficultades y controversias, incluyendo hundimientos de suelo que han resultado en 40% por encima del presupuesto original y en un plazo de entrega que se va alejando cada vez más… Total, la construcción de esta línea del Metro de Amsterdam parece de nunca acabar…
KNSM-eiland
Julio 14, 2009
“Koninklijke Nederlandse Stoomboot Maatschappij” es lo que significan estas impronunciables siglas, que quieren decir “Real Sociedad de Barcos de Vapor de Holanda”. Y ‘eiland’ significa ‘isla’.
Una reseña turística reza asÍ:
“KNSM-eiland fue construida a finales del siglo XIX para la Real Sociedad de Barcos de Vapor de Holanda (KNSM) y un siglo más tarde se dio a esta isla un destino residencial. Grandes edificios monumentales y torres residenciales determinan el aspecto de este barrio. En la década de los años noventa se construyeron viviendas en KNSM-eiland. Jo Coenen hizo un monumental diseño para toda la isla, en el que predominan los grandes inmuebles de oficinas y las torres de viviendas. En el centro, a lo largo de toda la isla, fue construido un boulevard. Algunos edificios antiguos de antes se han conservado y se han reformado para hacer viviendas de alquiler, estudios y empresas del sector creativo.”
El hecho es que es un lugar estupendo para vivir, dominado por el cielo y el agua y expuesto al viento del IJ -el gran cuerpo de agua estancada que permea la ciudad y que desemboca en el Markermeer que se abre a su vez al Atlántico del Norte, responsable del rudo e impredecible clima de esta zona La arquitectura es generosa, amplia, con mucho aire y luz. Hay muy poco tráfico vehicular y grandes espacios abiertos designados sólo para peatones entre las casas. Ambos costados de la isla en forma de dedo están atiborrados de barcos que tienen ahí sus atolladeros permanentes y en los que vive gente. El lado sur, el más protegido, es el de las familias y de la gente buena y correcta y el lado norte que se conoce como the wild side, donde los barcos son menos, más grandes y más viejos, habitan los raros, huraños y outsiders.










Anochecía alrededor de las 11 p.m. y la hora azul se prolongaba por largos y deliciosos espacios.






Marken o el cielo en la tierra
Julio 16, 2009
Los holandeses viven entre el cielo y la tierra. Desde luego, esto vale para todos los humanos. Pero en Holanda el cielo es omnipresente, nada se le interpone u obstaculiza (mi cuñado me dice que el cerro más alto es de 300 m). Y no tardan en venir a la mente los cuadros de los paisajistas holandeses del siglo XVI y XVII, especialmente los de Jakob van Ruysdael (ver aquí y aquí y aquí) que consisten de una franja de tierra o agua y el resto es puro cielo. Un cielo mayormente espectacular, por el que navegan dramáticas nubes y nubarrones que a veces se agolpan, formando un solo y negro techo que pesa amenazante sobre la tierra. Las lluvias son absolutamente impredecibles. Pasa un nube y te llueve encima, sale el sol, pasa otra nube… Dónde se puede experimentar todo esto mejor que en Marken…












“Equivalents” – las nubes de Alfred Stieglitz
Julio 17, 2009
Hablando del cielo y de las nubes, acabo de leer la primera entrada del interesantísimo libro Bilder der Photographie – Ein Album photographischer Metaphern (“Imágenes de la Fotografía – Un álbum de metáforas fotográficas”) de Bernd Stiegler sobre la serie de nubes de Alfred Stieglitz.
Cuenta la historia que a raíz de un comentario que hiciera Waldo Frank, según quien la fuerza de la fotografía de Sieglitz residía en el poder de los individuos que fotografiaba, Stieglitz se indignó y decidió inmediatamente dar un giro de 360 grados a su quehacer fotográfico. Dedicó los últimos años de su vida a tomar con gran intensidad fotos de nubes, las cuales se podían girar y mirar desde cualquier ángulo. Llamó la serie Equivalents y la definió como un enfático intento de averiguar “lo que 40 años dedicados a la fotografía me han enseñado. Escribir por medio de las nubes la filosofía de mi vida – mostrar que que mi fotografía no puede reducirse al contenido y sus temas – los árboles, los rostros, los interiores, ni a habilidades específicas – las nubes están ahí para todos – hasta ahora no están sujetas a impuestos – son libres”.
La jugada genial de Stieglitz consistió en convertir las nubes en signos artificiales, en traducirlas al lenguaje cultural de la fotografía. Estas imágenes no representan o retratan algo, sino que evocan una experiencia estética, la cual debe, a su vez, establecer primero un orden en forma de un equivalente. Es decir, estas imágenes inducen al espectador a no basarse solamente en el efecto evocado por los objetos fotografiados, sino en su propia experiencia, sus sentimientos y aun en el inconsciente.
La teoría del equivalente de Stieglitz llegó a ser determinante en la fotografía norteamricana de la posguerra. Especialmente Minor White, el editor de la revista Aperture , así como Harry Callahan y Aaron Siskind se acogieron explícitamente a esta teoría y le dieron una interpretación subjetiva.





Fenomenología de la melancolía (2)
Julio 24, 2009
De vuelta a la capital peruana y a un cambio radical de clima y paisaje. Se acabaron los días en que la coneja saltaba despreocupada (y de paso se llenaba la panza) en las verdes praderas a través de la Confederación Helvética. Ahora trota nuevamente un tanto enmohecida y en actitud de permanente vigilancia por el sucio asfalto de la sucia ciudad junto al mar. Y del mar viene la neblina que cubre la urbe con su manto gris. Tan gris tan gris. Gris es todo. Gris mi alma y el de mis congéneres. Aunque nadie repare en ello. La grisura es como tu piel y es normal que quieras enrollarte como un gato en el sofá, presa de la melancolía. Esa que dice que todo da igual y que no hay nada que se pueda hacer…













“Doesn’t a life leave traces, traces that can attach themselves to others who pass through the aura of that life? Doesn’t a place absorb the events it witnesses …?” Dionne Brand, What We All Long For
“¿Acaso la vida no deja huellas, huellas que se pueden adherir a otros que pasan a través del aura de esa vida? ¿Acaso un lugar no absorbe los eventos de los que es testigo?” Dionne Brand, Lo que todos ansiamos
(La primera parte de esta fenomenología fue publicada hace dos años en un blog pasado en una vida pasada.)











































































































