













Si en estos dos o tres últimos años Lima se ha visto afectada por un feroz boom de la construcción civil, sin miras ni criterios urbanísticos o estéticos, ni mucho menos ecológicos, y alguien como yo querría a diario gritar y llorar e impolrar que por favor vayan más despacio, que no destruyan al viejo Miraflores, por ejemplo, tan sin misericordia, que conserven a los jardines y cuiden a los árboles, que tengan un oído, un ojo y un corazón para esas viejas y venerables casitas y los espacios naturales, que, en fin, nos dejen a nosotros y a los árboles y a las bermas centrales vivir tranquilos y en paz, entonces es porque aún no había visto con detenimiento qué es lo que está pasando en China. Mirando las extraordinarias y monumentales fotos de Sze Tsung Leong sobre las transformaciones urbanas que están teniendo lugar en China (todas en esa brumosa luz tan china e infinitamente sutiles en sus detalles), Lima parece una bicoca, una caricatura, una imitación barata e insignificante. Se me erizan todos los pelos, se me hace un nudo en la garganta y el corazón se detiene por un momento al contemplar las formas en las que pueden encarnizarse la furia y codicia y ceguera del ser humano, this angry ape, como lo llamaba Shakespeare…










Imágenes de Historia
Sze Tsung Leong
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