Un almuerzo en un restaurant campestre, de una generación ya un tanto vetusta, en Pachacámac. Con su pachamanca, su piñata, su juego de sapo desvencijado y su coliseo de gallos. El motivo: el bautizo de la bella niña Adelaida, hija de Dina y Elmer – todos sin duda nacidos bajo una buena estrella. Se celebró también el tradicional corte de pelo y Dina cantó acompañada de un arpista. Los invitados provenían de los más diverso backgrounds. Dominó, no obstante, un cálido espíritu de encuentro.
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2 Comentarios
hermosas fotos como siempre!
Gracias Guille! Miraré tu prometedor blog con tiempo. Un abrazo desde Lima