Alberto Orozco es el primer protagonista del video-documental que pretendo hacer sobre personas laringectomizadas, y cómo se las arreglan en la vida cotidiana con esta grave mutilación. Esto me lleva a lugares a los que no llegaría a conocer de otra manera.
Me he quedado impresionada con el reducido espacio de trabajo de Beto: un habitáculo de dos metros cuadrados, más o menos, sin ventana, ni conducto de aire, iluminado por tubos de neón. Aquí tiene su tienda (que consiste más que nada en un mostrador) y su taller donde elabora con gran destreza empaquetaduras para culatas de todo tipo de motores. Todos los sábados en la mañana juega fulbito con sus compañeros del barrio, y luego se va a desayunar al puesta de la señora Gladys en la esquina. En este cruce de la Av. Iquitos y Raimondi todos se conocen y se cuidan entre sí. Y nadie se molesta por la persistente presencia del lente de la coneja.
Ver también Una voz al final del túnel , página que hice para la Asociación de Laringectomizados del Perú, y cuyo blog administro.











































































